¿Jugamos?

Aprendí mis primeras palabras prohibidas jugando al beso, verdad o acción.  En ese momento solo me estimulaba estar con mis amigos y pasar un buen rato, y eso hacíamos, lo que no sabía es que en realidad estaba aprendiendo cosas que mis padres todavía no estaban dispuestos a enseñarme.

Más adelante llegó el Stratego. Para los que no estéis familiarizados con este juego os diré que la primera decisión que se tomaba condicionaba enormemente el desarrollo de la partida. La decisión era poner tus piezas en el tablero de forma estratégica. El objetivo era simplemente o capturar todas las piezas de tu oponente con posibilidad de movimiento o llegar y capturar primero la bandera. Todo dependía de tu destreza como estratega. La batalla estaba servida y durante el juego se vivían momentos de excitación,  de expectativas, frustración, de rabia, euforia, nervios, tensión, y un sinfín de emociones, en definitiva una experiencia única.

Y como no, el Monopoli, reservado para los días de lluvia, en los que por fin, nuestros padres nos permitían quedarnos horas y horas jugando. En este juego, lo mejor era ser la Banca ¿Y quién no quería serlo? Ser la banca suponía leer todas las tarjetas y entender los conceptos, estar pendiente de pagar cuando tocaba, contar el dinero, intercambiarlo, sumar, restar, multiplicar y dividir. La tarea no era fácil y suponía cierta concentración, sobretodo con la compra de casas y hoteles, hacer hipotecas y lidiar con los impuestos. Pero lo bueno de ser la banca era que tenías el poder.  El juego te pertenecía.

Volviendo hoy del GWC (Gamification World Congress) me permito hacer la reflexión de que aquellos juegos y sus propósitos de ser siguen vivos y debemos aplicarlos a nuestros sistemas de trabajo. Conocer y sentir la razón de ser de un juego es fundamental para acometer con éxito cualquier proyecto gamificado, haciéndolo correctamente conseguiremos provocar emociones y estímulos arrebatadores, despertaremos el poder de pertenencia y daremos un valor diferencial al viaje al que sometamos a nuestro viajero.

Desde Mostaza llevamos años gamificando proyectos para nuestros clientes, enfocados a estimular y motivar a los participantes para asimilar o interiorizar distintas cosas, desde KPI’s a evolución de negocio.  Quizá hasta hace poco,  las mecánicas, los elementos, la estética eran diferentes. Pero no importa porque el objetivo real de gamificar permanece intacto. Siempre ha sido el mismo y me reconforta haber vuelto del congreso más importante de Europa en Gamificación convencida de ello. ¡Seguiremos en esta línea!

Gamifiquemos y nunca, nunca, dejemos de jugar.

 

Mireia Moyá

Fan de los juegos que hacen sentir. Fan de los juegos que crean engagement

 

:o <3

Decía Albert Mehrabian, allá por 1967 que sólo el 7% de la comunicación interpersonal son las palabras, el 93% restante es la entonación, la velocidad, la emocionalidad, los gestos… la famosa y misteriosa comunicación no verbal.

Y ahora ¿qué? La mensajería instantánea como Whatsapp, Messenger o Viber, por nombrar algunas,  y redes sociales como Facebook o Twitter, nos convierten en ávidos lectores y prolíficos escritores. ¡Parece que nunca antes habíamos escrito y leído tanto!

No obstante en toda esa literatura, en la mayoría de los casos relacional e informal, el mensaje está descontextualizado y para transmitir nuestros pensamientos y emociones sólo contamos con ese 7% que decía Mehrabian. Si le añadimos la economía del lenguaje que se acorta palabra, ahorra vocales y elimina signos de puntuación, nos quedamos con un código bastante torpe y raquítico para poder expresarnos.

Así que démosle las gracias a Scott Fahlman, un profesor de Carnegie Mellon que para evitar un malentendido se le ocurrió en 1.982 que los dos puntos, el guión y el paréntesis indicaba una carita sonriente y por tanto, una broma. Y para que sus destinatarios lo entendieran sólo hizo falta una sencilla instrucción: : -) Léanlo de lado.

Y a partir de ahí, la cosa se disparó: según Emojitracker, un sitio que mide el uso en tiempo real de emoticonos en Twitter, se emplean alrededor de 300 por segundo en redes sociales y mensajería instantánea.

Los emoticones nos ayudan a revestir de intencionalidad y emoción a nuestra palabra escrita en comunicaciones digitales, tanto es así, que hasta empezamos a ver su uso en la escritura analógica, especialmente en los más jóvenes, cuando sólo disponen de papel y boli para expresarse, no se cortan un pelo y te dibujan un smiley al lado de un “tqm”, así, analógicamente hablando. Y no les falta razón; está comprobado que estos dibujitos traen los matices de la comunicación no verbal a la comunicación escrita y en diferido: una investigación publicada en Social Neuroscience y llevada a cabo por Owen Churches, psicólogo investigador en la Universidad de Flinder, Australia, determinó que ver un emoticono conocido y anteriormente interpretado, provoca una actividad cerebral muy similar a ver una cara real. Es la fuerza de la comunicación simbólica que ya conocemos desde los jeroglíficos egipcios, ahora en versión digital.

Para algunos esta moda es dañina ya que tiende a despersonalizar al individuo, uniformando nuestra emocionalidad al resumir toda una emoción compleja en un solo dibujo. Si el lenguaje representa al pensamiento y todos usamos el mismo código, podríamos caer todos en un pensamiento uniforme, según Jairo Valderrama, profesor de periodismo en la Universidad de la Sabana.

Entonces, ¿representan los emoticonos un empobrecimiento del lenguaje y por tanto del pensamiento, o estamos frente a una herramienta que nos ayuda a dar color y calor a nuestras comunicaciones interpersonales?

Mmmm… Depende de quien lea y quién escriba 😉

Eva Quesada

Analiza, gestiona, coordina, organiza, ejecuta e investiga para Mostaza

Welcome.

¡Volvemos a la carga!

En Mostaza no solo venimos con las pilas puestas, sino que volvemos con aún más ganas de comernos el mundo. Nosotros lo tenemos muy claro, y es que cada cosa va a su debido tiempo. El tiempo vacacional ya pasó, y lo disfrutamos tanto o más, pero ahora ha llegado el momento de poner los codos sobre la mesa y pasar la mayor parte del tiempo de nuestro día, con nuestro queridísimo MAC, que ya nos echaba de menos.

Esperamos que vuestras vacaciones hayan sido más que gratificantes, y que hayáis pasado momentos inigualables. Nosotros sí lo hemos hecho.

Así que ¡a por todas!

Empieza la nueva temporada de Mostaza Team.

Sean todos bienvenidos.

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¿Quién dijo que fuera difícil ser positivo en el trabajo?

Como  bien sabemos todos, ser optimista te da un sinfín de ventajas en tu día a día. Sí sí, es así. El llevar la sonrisa, no forzada, cada día, te abre un ventanal de oportunidades para afrontar tu día. Pero además, en el trabajo, está personalmente demostrado que una actitud positiva marca la diferencia, incluso en la más complicada de las situaciones. Ciertamente, ser positivo durante la jornada laboral puede resultar una experiencia más gratificante y productiva que otra cosa.

Desde Mostaza lo tenemos muy claro, por eso os colgamos esta infografía que muestra algunas de las formas de cómo ser más positivo en el trabajo. Encontraremos desde tomar descansos y pedir ayuda a tus compañeros hasta aceptar las críticas y hacer ejercicio constante. Os aportamos consejos útiles para conseguir una jornada de trabajo más optimista y alegre. ¿Os animáis?

18 maneras de ser más positivo en el trabajo

18 maneras de ser más positivo en el trabajo

Hoy no es un viernes cualquiera…

Hoy Mònica, nuestra compi con más glamour de toda la oficina, nos deja. Mónica ha vivido con nosotros el día a día de la agencia, y aunque ella trabaja para Guess Eyewear, ha sido una mostacita más con la que hemos compartido ensaladas de pollo, cenas de empresa y todas nuestras alegrías y logros.

Mònica da un paso más en su ya grandísima trayectoria profesional y mueve sus cosas a otro espacio en el que compartirá su día a día con su nuevo equipo de colaboradores.

Gracias Mònica por compartir juntos tantas aventuras. Te vamos a echar mucho, mucho, muchísimo de menos…

Hoy, nuestro «hoy es viernes» va por ti.

Hoy es viernes, Mónica nos deja :'(

 

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