Parte 2: Transmedia, ¿Y qué más?

¿Cómo puede beneficiar a una empresa el Transmedia y porqué?

Salir. Como los evangelistas. Salir de la iglesia. Divulgar el mensaje entre creyentes y no creyentes. Convertir a los escépticos en nuevos adeptos. Fidelizar a los visitantes ocasionales. Salir. Abandonar la comodidad del escondrijo de la oficina. Aumentar la distancia entre el monitor y nuestro cuerpo. Rotar la silla hacia atrás. Salir por la puerta y observar. ¿Qué tendencia cala hondo entre mis compañeros humanos y humanas y cómo lo hace? ¿Qué medios utiliza? ¿Qué tono, con qué frecuencia, y quién lo esponsoriza?.

Volvamos a las religiones. Aprendamos de sus estrategias. Contemplemos la belleza de la simplicidad en la proliferación de su mensaje, de la diversificación de la palabra en mil canales, de sus tácticas probadas y tan antiguamente modernas. Todo empieza con un Best-seller en papel (hoy disponible en digital). Estampas y cromos coleccionables. Colgantes y pendientes. Fondos de pantalla. Financiación de arte y pintura de artistas famosos sobre variaciones sobre el mensaje. Espacios privados de reunión, de entrada gratuita. Eventos semanales de meditación sobre el mensaje. Atención personalizada semanal, íntima y secreta. Hospitales. Programas educativos. Programas de rehabilitación. Eventos temáticos. Eventos lúdicos. Esponsorización de acontecimientos locales, regionales, nacionales e internacionales. Prensa escrita. Prensa digital. Películas temáticas. Esponsorización de  canales de radio, televisión y audiovisuales de temas afines. Concursos de poesía. Bibliotecas. Universidades. Museos. Hostales y albergues. Inmobiliarias. Banca. Programas políticos.

Y sigue.  No hace falta que lleguemos a tanto, ni mucho menos. Pero pensemos en lo que hay en el corazón de su estrategia. Un solo mensaje. Un coro de personajes. Un coro de prescriptores. Una legión de fans combatientes que discuten con los detractores (como mínimo).

Claro, el mensaje importa. Todo lo que queremos comunicar tiene que tener algún interés compartido con la persona o grupo de personas a quien queremos comunicar. Pero comunicar, amigos, ya no es suficiente. Comunicamos todo el día. Somos animales comunicantes.  En la susodicha era de la información, informar, sin más, no es suficiente. No lo es si quieres movilizar a tu target hacia tu producto. Al grupo, hacia tu idea. Si quieres captar la atención. Si quieres que te crean, que te sigan, que te compren, tendrás que trabajar más. Salir de las vías por las que circula tu locomotora y seguir a pié, si hace falta, hasta donde está el target. Estudiar lo qué hace, lo que dice que hace, lo que le gusta y lo que dice que le gusta (son siempre cosas distintas). ¿Dónde puedo coincidir con ellos? ¿En qué momento mi mensaje puede calar hondo? ¿En qué formato adapto mi mensaje para que les quede bien cuando se lo prueben? ¿Es verdad que ahora todo tiene que tener una función lúdica, una propuesta de ocio?

(Sigue en parte 3)

 

La digitalización me cambió la vida

Hace unos años mi teletrabajo hubiera sido implanteable. Escarbo en mi memoria y me visualizo, en una multinacional de publicidad de cuyo nombre no quiero acordarme, encadenada a una mesa. Se fomentaba lo que ahora viene en llamarse “hora nalga”, es decir, la permanencia -¿fosilización?- en el puesto de trabajo –aparca tu vida a la entrada, por favor- y la fusión con el escritorio para calentar la silla hasta avanzada la noche, al margen de que las neuronas estuvieran en modo hibernación. Abundaban también las reuniones absurdas e ineficientes por sistema y la deshumanización –entendida como pérdida de la cordura y el sentido común- ad nauseam. Definitivamente, cualquier tiempo pasado fue peor.

Cuando el entorno empezó a evolucionar, descubrí que la digitalización podía ayudar -¡y cómo!- a recuperar la humanidad de mi día a día laboral. Empecé a prestar mis servicios a personas –grandes personas- que, oh sorpresa, me valoraban por mis resultados. Les bastaba con que cumpliera con el objetivo y el plazo de entrega acordados y que permaneciera a un clic de disponibilidad, cómo me organizaba era cosa mía. Había alcanzado -¡por fin!- la mayoría de edad profesional. Porque una de las maravillosas novedades que han aportado las nuevas tecnologías, los dispositivos móviles, la colaboración en red, es La Gran Conciliación. Así, con mayúsculas: nunca antes tuvimos tan a nuestro alcance la posibilidad de conjugar el deber con el placer, la obligación con la pasión, la pervivencia con la vida. Por no hablar de la pulverización de las fronteras y la emoción del descubrimiento cuando compruebas, fascinada, que tienes más en común con una bloguera neozelandesa que con tus vecinos de rellano.

Adiós, tribu. Hola, mundo.

Aunque nací analógica, lo cierto es que me relaciono de manera digital con el trabajo, las compras familiares –alimentación, ocio, cultura-, la información, la planificación de mis viajes y la gestión de todo aquello que puede mejorar el desarrollo de mis hijas. No sin mi Mac. No sin esa cautivadora, gratificante y enriquecedora digitalización que me cambió la vida. Por supuesto, a mejor.

 

Helena Sanz

Piensa y escribe en Mostaza

 

Dos de dos.

La semana pasada se celebró en Madrid la entrega de los Premios DEC que organiza desde hace tres años la Asociación para el Desarrollo de la Experiencia al Cliente. Mostaza Comunicación se presentaba con dos proyectos en los que ha trabajado estrechamente con la consultoría Nexe the Way of Change. Ambas iniciativas quedaron finalistas. Dos de dos.

Los proyectos presentados fueron “Piensa en Rojo” de Media Markt y “Estar donde estés” de Banco de Sabadell. Ambos estuvieron a un paso de llevarse el premio a la mejor iniciativa de movilización de empleados. Dos de dos.

El Proyecto ‘Piensa en Rojo’, de Media Markt tenía como misión orientar a toda la organización a conseguir una mejor experiencia de sus clientes. En otras palabras, se buscaba incrementar el Net Promoter Score (NPS) y satisfacer así las necesidades de los clientes más demandantes. Fue tal el éxito del proyecto que Media Markt logró incrementar su NPS en más de 30 puntos. El medio: una campaña de comunicación interna donde se combina el humor y las nuevas tecnologías.

Mejorar la experiencia de sus clientes es también el objetivo que persigue el Banco Sabadell con el proyecto ‘Estar donde estés’. Un proyecto de transformación que implica un cambio en la manera de trabajar y de entender la relación del cliente con el Banco. Para ello, es imprescindible involucrar a todos los empleados de la empresa para que éstos formen parte activa del cambio y conseguir así la meta final: ser líderes en Experiencia de Cliente en el sector. El medio: una campaña de comunicación interna vertebrada y difundida  alrededor de los propios empleados.

Dos grandes proyectos. Y dos grandes clientes. Dos de Dos.

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