«Una comunicación clara permite a las organizaciones ser más transparentes y cercanas»
Para hablar de comunicación clara conversamos con Bet Garriga, periodista y diseñadora con una sólida trayectoria en el ámbito de la comunicación.
Su trabajo se centra en ayudar a organizaciones a hacer sus mensajes más comprensibles, tanto a través del lenguaje como del diseño, integrando claridad, utilidad y accesibilidad. Especializada en la simplificación de información compleja, colabora con empresas e instituciones en el desarrollo de documentos, herramientas y estrategias que faciliten la comprensión de la información.
A lo largo de su trayectoria ha desarrollado proyectos vinculados a la comunicación interna, la experiencia de la persona usuaria y la mejora de la relación entre las organizaciones y sus públicos.
1. Cuando hablamos de “comunicación clara”, ¿qué es lo primero que deberíamos entender que NO es?
La comunicación clara no es eliminar información ni simplificar en exceso un contenido. Tampoco significa perder rigor técnico. El objetivo de la comunicación clara es que las personas encuentren, entiendan y utilicen la información sin esfuerzo innecesario. Es decir, que el mensaje se comprenda a la primera y permita actuar correctamente.
Muchas veces se confunde claridad con resumir, pero comunicar de forma clara implica ordenar, priorizar y explicar la información pensando en quien la va a recibir.
2. ¿Cuáles son los principales obstáculos que hacen que un mensaje, que parte siendo claro, acabe siendo complejo o confuso?
Uno de los principales problemas es empezar a comunicar sin tener claro cuál es el objetivo del mensaje y qué necesita entender la persona que lo va a recibir.
Esto suele ocurrir cuando se comunica desde la lógica interna de la organización: quien emite conoce sus procesos, su vocabulario… pero quien recibe la información no tiene por qué tener ese conocimiento. Por eso, una información que quien la envía considera clara puede generar dudas e incluso frustración en la persona receptora.
Por ejemplo, si el departamento de sistemas de una empresa necesita informar de una parada de mantenimiento, es posible que centre la comunicación en el detalle técnico de las operaciones que realizará, porque esa es la información relevante para el equipo de sistemas. Sin embargo, para la persona usuaria lo más importante es saber cuándo no podrá utilizar la aplicación y cómo le afectará en su trabajo.
“La comunicación clara es identificar qué información es realmente relevante para la persona y construir el mensaje a partir de esa necesidad.”
3. En tu experiencia, ¿por qué cuesta tanto a las organizaciones escribir de forma clara?
Tradicionalmente se asocia la complejidad con la profesionalidad. En muchos entornos se percibe que cuanto más técnico, largo o formal es un texto, más credibilidad transmite. Como personas usuarias también lo hemos normalizado porque se asume que entender determinadas comunicaciones técnicas tiene que ser difícil para alguien no especialista en la materia. Y no tiene por qué ser así.
Además, cualquier cambio organizativo requiere tiempo y esfuerzo. Si las personas que reciben la información no expresan sus necesidades, muchas organizaciones no perciben el problema y no invierten esfuerzos en mejorar la comunicación. Sin embargo, es importante trasladar la idea de que comunicar de forma clara es una manera de ofrecer un mejor servicio y generar confianza.
4. ¿Qué papel juega el diseño en la comprensión de un mensaje más allá del texto?
El diseño es fundamental porque un texto no existe “en el aire”: siempre se consume en un contexto y un formato concretos.
El diseño ayuda a organizar y jerarquizar la información para que sea más legible, accesible y fácil de comprender. Pero también permite decidir cuál es la mejor manera de comunicar un contenido. En algunos casos, por ejemplo, un gráfico, un pictograma o un esquema pueden funcionar mejor que un bloque de texto.
Por eso, antes de redactar, es importante entender dónde y cómo se va a consumir esa información. No es lo mismo escribir para una guía en papel que para un texto que irá en la pared de una exposición o en una interfaz digital.
5. ¿Cómo se puede equilibrar la necesidad de rigor técnico con la necesidad de que un mensaje sea comprensible para todo el mundo?
Rigor y claridad no son conceptos opuestos. La clave está en adaptar el contenido al nivel de conocimiento del público. A veces eso implica sustituir tecnicismos; otras, explicarlos de forma contextualizada.
También influye mucho cómo se estructura el contenido: utilizar frases directas, mantener un orden lógico, dividir la información en bloques claros o destacar los puntos importantes facilita enormemente la comprensión sin perder precisión técnica.
El objetivo no es simplificar el conocimiento, sino hacerlo accesible y útil para quien lo necesita.
6. ¿Qué principios básicos deberían seguirse siempre para redactar un texto claro y eficaz?
El primero es tener claro qué se quiere comunicar y qué necesita hacer o entender la persona que recibirá el mensaje. Sin esto, es muy difícil construir un contenido eficaz. A partir de aquí, se debe estructurar la información y priorizar las ideas. Esto ayuda a dividir el contenido en bloques fáciles de leer.
La redacción debe ajustarse al público: evitar tecnicismos innecesarios, explicar siglas o conceptos. Otros recursos como priorizar el orden natural de las frases o utilizar voz activa, también facilitan la comprensión.
Finalmente, es muy buena práctica hacer una revisión final y compartir el texto con otras personas. Esto ayuda a detectar dudas o interpretaciones que, desde el contexto en el que se escribe, pueden pasar desapercibidas.
7. ¿Cómo influye la comunicación clara en la relación entre organizaciones y ciudadanía?
Si el objetivo de una empresa es establecer una relación sólida con su público, la comunicación clara es indispensable porque genera confianza. Cuando una organización se explica de forma comprensible, transmite transparencia, cercanía y voluntad de hacerse entender.
Esto es especialmente relevante en el caso de la administración pública, que tiene como función estar al servicio de la ciudadanía. Entender lo que nos dice la administración no es solo comodidad, es un derecho que tenemos como ciudadanos y ciudadanas. Y garantizar ese derecho es una forma de mantener la salud democrática de una sociedad.
8. En el ámbito de la comunicación interna, ¿qué impacto tiene una mala comunicación en el funcionamiento de los equipos?
Impacta directamente en la eficiencia y en la operativa diaria. Muchas incidencias internas no tienen relación con problemas técnicos, sino con problemas de comprensión o acceso a la información. Cuando la información no está clara, los equipos pierden tiempo resolviendo dudas, duplicando procesos o buscando información que no encuentran fácilmente.
Por ejemplo, un buen proceso de onboarding puede ayudar a que una persona nueva entienda rápidamente cómo funciona la organización, qué herramientas tiene disponibles o dónde acudir cuando necesita ayuda.
9. ¿Qué herramientas o metodologías utilizas para simplificar contenidos complejos sin perder información relevante?
El proceso siempre es el mismo: estructurar la información y entender a quién va dirigida, redactar aplicando los principios del lenguaje claro y pensar cómo se va a presentar esa información.
Aunque los pasos son siempre los mismos, cada proyecto tiene sus particularidades. Por eso es útil generar una guía específica que defina los principios a seguir y recoja los aspectos que requieren especial atención para mantener el rigor en cada situación.
Para la validación final, la herramienta principal es un checklist basado en los criterios de claridad definidos en la guía: permite revisar de forma sistemática si el contenido cumple con los estándares establecidos.
10. ¿La inteligencia artificial puede ayudar a complementar esta metodología?
Esta guía es también muy útil cuando trabajas con IA. Puedes usarla como referencia para definir los criterios que debe aplicar: el léxico preferido, las formulaciones que no pueden variarse, el tono adecuado para ese público… La IA puede ser un buen apoyo en el proceso, pero solo funciona bien si le proporcionas el contexto y el criterio adecuados. Si no, el resultado puede ser genérico o se puede perder información en el camino.
En la fase de validación final la IA también puede ser útil. Por ejemplo, se le puede pedir que haga un roleplay y que actúe como si fuera el público objetivo. Esta práctica ayuda a anticipar dudas antes de llegar a la validación con personas reales, que sigue siendo imprescindible.
11. ¿Qué errores son más habituales cuando las organizaciones intentan “hacer más claros” sus mensajes?
Uno de los errores más habituales es pensar que la comunicación, por sí sola, puede resolver cualquier problema de comprensión: explicar mejor una información ayuda mucho, pero si el proceso sigue siendo complejo, la información no está bien organizada o existen problemas en el servicio, parte de esa dificultad seguirá existiendo. Por eso, trabajar la comunicación clara muchas veces lleva a hacerse preguntas sobre cómo está planteado un proceso, cómo se estructura la información disponible o qué necesita realmente la persona usuaria en cada momento.
“La comunicación clara no sirve solo para redactar mejor, sino también puede servir para detectar oportunidades de mejora en la experiencia y en la forma en que una organización se relaciona con las personas.”
12. ¿Cómo se puede medir si una comunicación es realmente clara y útil?
Depende del caso, pero la mejor manera es ver si las personas que reciben esta información actúan como se espera. Por ejemplo, si se consigue reducir la cantidad de consultas sobre un tema concreto, si se reciben formularios con menos errores o si se mejoran los tiempos de gestión.
Cuando las personas entienden mejor una información, es más probable que puedan actuar correctamente y completar un proceso sin errores ni dudas.
13. ¿Qué papel juega la cultura organizativa en la forma en que se comunica interna y externamente?
Si una cultura organizativa prioriza la transparencia, la colaboración o la orientación a la persona usuaria, eso normalmente también se traslada a la comunicación. En cambio, cuando existen dinámicas muy rígidas o poco orientadas a las personas, esa complejidad también suele reflejarse en los mensajes y en los procesos.
14. Si tuvieras que dar tres claves para empezar a aplicar la comunicación clara en una organización, ¿cuáles serían?
La primera es cambiar el foco y comunicar desde las necesidades de las personas a las que te diriges, no desde la organización. Entender qué necesitan y darles respuestas.
La segunda es entender que comunicar de forma clara implica transparencia. Requiere voluntad de hacerse entender y no utilizar el lenguaje como una barrera o como una forma de ocultar complejidad innecesaria.
Y la tercera es tener disposición a revisarse internamente. Muchas veces, trabajar cómo comunicamos obliga a hacerse preguntas que van más allá de la redacción y ayuda a detectar oportunidades de mejora dentro de la propia organización.
15. ¿Te imaginabas estar donde estás hoy? ¿Qué consejo le darías a la pequeña Bet?
No, la verdad es que nunca imaginé que acabaría dedicándome a la comunicación. Primero estudié diseño gráfico porque me interesaba la parte creativa y visual. Con el tiempo, mientras estaba trabajando en varios estudios de diseño y una revista, empecé a interesarme también por el contenido. Me resultaba muy difícil dar forma a un mensaje sin fijarme en lo que tenía que transmitir, así que decidí estudiar periodismo.
Con el tiempo entendí que diseño y periodismo no eran disciplinas tan separadas, porque las dos son formas de comunicación: el diseño desde la experiencia y la manera en que consumimos la información, y el periodismo desde el contenido y cómo explicamos las cosas.
Creo que, cuando eres joven y eliges qué estudiar, es importante explorar sin presionarte por saber exactamente a qué te vas a dedicar. Muchas veces el camino profesional se construye uniendo piezas que al principio parecían separadas.





















